La decepción, como un extranjero irreconocible, nuevo y vagabundo, llegó al planeta donde éste ingenuo martír de ilusiones, deshinibidas y delirantes, habíta.
Nunca avisó, más bien se hizo presente sin vacilar y entre las frágiles verdades que cubrían lo que fuí, dejó su semilla de destrucción y realidad.
Ahora soy como vos, no hay nada que nos distinga... pues mis sueños ya se fueron a parir otros llantos y mi voz dolida, no suspira más las notas que hacian despertar.
26.3.06
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