Hay un vocabulario de lenguas muertas, que arde en bocas extintas y diminutas.
Hay un vocabulario que de tanto no decirse, se ha vuelto un secreto y una cultura herida... hay un lenguaje que ya no nos pertenece y pretende ser nuevo y distinto.
Entre sus palabras, emerge una lagrima seca y arrugada, que destila su tristeza por el mundo que la olvidó.
14.2.06
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