18.1.06

Es miercoles y estas son horas inoportunas, de eso estoy seguro, un reloj anuncia las 10:14 y mis ojos recien amanecidos pestañean a un raro compás, la música está en mi cuerpo y yo la dejo salir.

Ésta mañana mis dientes sugieren un dolor diferente, ¿¿sera que ella se fue?? porque en mi boca hay una ausencia de mil años y siento que me enterraron vivo y se olvidaron de darme agua.

Mi pensamiento, agudo y certero, midiendo las distancias entre la cama y las obligaciones, mi cuerpo desparramado en el colchón mirando al techo y mis ojos buscando formas por las paredes de la habitación, (al fín creo que ya que encontre la última figura... se parece a un pajaro... feo, flaco, desplumado, viejo, hogareño y sin sutilezas).
Asi que me levanto y empiezo con mis cuestiones, hasta que el mundo se derrumba por las lineas del Este... entonces intuyo que no ha de tardar la agonia del planeta en caer sobre mis hombros caidos (la gravedad y otras leyes presionan duramente sobre mi cuerpo joven) y yo me dejo llevar al ritmo de un perro que ladra frente a mi ventana...
Este es el comienzo del paroxísmo... anímense a la danza ritual, al sexo inseguro y a las palabras que hieren, este es el comienzo y la música sonará!!

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